Se escucho un chiflido.
El perro volteo y en un acto de desesperación me metí debajo de la grúa. Me arrastré lo mejor que pude entre el piso mojado por la lluvia y las manchas de aceite. Traté de ponerme lo más alejado de aquellos colmillos que buscaban morderme.
El perro había vuelto a la búsqueda de su presa, se agazapaba tratando de entrar bajo la misma grúa y buscando alcanzarme con una mordida, sus ojos no dejaban de verme con una ansiedad indescriptible, el aliento de su hocico era lo único que podía respirar en ese momento. En un esfuerzo para entrar mordió mi impermeable y comenzó a jalar con gran desesperación unos segundos interminables que parecieron horas. Con un esfuerzo a base de raspones en mis codos y espalda me moví para lograr zafarme de aquella mordida lo cual lo hizo enfurecer más, comenzó a arrastrarse hasta casi alcanzar de nuevo mi cara, intente moverme, pero algo de mi ropa se atoro con la parte baja de la grúa, solo me quede esperando esa segunda mordida al momento que cerraba mis ojos.
El perro de repente chillo de dolor, abrí mis ojos para ver qué es lo que estaba pasando y solo vi como estaba siendo arrastrado hacia afuera, cuando pude girar bien la cabeza solo vi unos zapatitos blancos con unas pequeñas calcetas y unas piernas a medio descubrir por el vestido que caía sobre sus rodillas. Vi como sus manitas tocaban al perro y en cuanto esto pasaba volvía a chillar de dolor y a salirse lo más rápido posible. En cuanto termino de salir echo a correr hacia la casa de Ángel. Solo se escuchó a lo lejos la voz del mismo hombre de la maleta regañando a su mascota.
Comencé a impulsarme con los codos para poder salir, escuché como al moverme una parte de mi ropa se rasgaba fuertemente. Me arrastre por la parte frontal de la grúa, sacando centímetro a centímetro mi cabeza, cuando vi el cielo nublado y aun lloviendo sentí como si volviera a nacer, la lluvia caía en mis ojos sin dejarme ver bien, las gotas entraban en mi nariz y boca repetidamente, aquel fue un momento que jamás olvidare.
Ya afuera de la grúa, me levante buscando a donde se había ido la niña, pero por más que rodee, no pude ver rastro alguno, solo a lo lejos vi a Ángel alejándose con su maleta maloliente y sus 3 perros atrás de él. Esperé a que diera la vuelta en la esquina de su calle y me dirigí a su casa. Al llegar revisé que no hubiera ningún vecino curioso en las calles o ventanas cercanas y me dispuse a abrir la ventana. Después de unos segundos de forcejeo, al final pude hacerla ceder. Al momento de abrirla, de nuevo un olor nauseabundo mezclado con olor a excremento, orines y basura atacaba mi nariz, me concentre para no vomitar y dar inicio a mi tarea, entrar a su casa y buscar una explicación a todo.
Usando la fuerza de mis brazos me jale para poder meter una de mis piernas, sin problema entre a la vivienda, ya una vez adentro revise las cajas que estaban ahí a la mano y solo vi comida para perros, la sala no tenía más allá de lo que ya había visto. Me dirigí hacia las recamaras que desde el pasillo estaban abiertas de par en par.
En la primera recamara había ropa tirada por todas partes, un closet que se ve que había tenido varias mudanzas en al menos los últimos 30 años, ya tenía las puertas vencidas y por dentro y a punto de caerse, bolsas de todos colores que salían queriendo escapar de aquellos entrepaños medio podridos. Abrí con mucho cuidado de que nada cayera, pero fue en vano, una bolsa blanca atada cayo haciendo mucho ruido de metales chocando entre si al estrellarse al piso, al irla levantando, sentí una especie de artículos de bisutería y cadenas adentro.
La volví a acomodar en su lugar y traté de hurgar a tientas a ver que se sentía en las demás bolsas, en su mayoría parecían bolsas de ropa acumuladas y una que otra con artículos diversos, por el estado de las bolsas se ve que llevaban más de una década ahí embolsadas. Revise rápido la cama que estaba a ras de piso y en los alrededores sin encontrar algún indicio referente a la niña. Gire para irme a la otra recamara cuando, de entre el silencio que había, se escuchó una puerta dentro de la casa que chillaba lentamente de irse abriendo. Con mis sentidos alerta y caminando con cuidado cual gato al acecho, me acerque a la puerta para ver de dónde venía el ruido, al estar en el marco de la misma vi como lentamente se abría la puerta de la otra recamara.
Me acerque lentamente.
Abrí la puerta y vi las paredes llenas de fotografías enmarcadas como si contaran la historia de la vida de Ángel, muchas fotos familiares, algunas con amigos de la adolescencia e incluso se veía bien vestido no como ahora. En la pared de enfrente había ya unas fotografías más recientes, se veía que paso algún tiempo en el ejercito como paramédico militar, y al parecer estuvo mucho tiempo de servicio, y en una línea casi vertical las fotos y la cronología cambiaban, donde él, ya con ropas blancas, estaba con una comunidad de gente quizás fuera en otro país, en una especie de secta o religión donde se veían hacían rituales extraños, con fuego, estatuas con muchos colores e incluso se veían preparaciones de comida y hierbas.
Saque mi teléfono para ir tomando algunas fotos generales, solo para después revisarlas bien en casa. Me acerque a la ventana donde había una mesa larga con un pequeño altar, donde en lugar de haber estatuas humanoides o de animales, había unas figuras sin mucha forma ni sentido, a pesar de ser hechas al parecer de algún mineral o cristal, estaban bien delineadas y con formas irregulares, la del centro era roja y grande, parecía como si tuviera forma de un espiral hecho con crema pastelera y en la punta terminaba en una pequeño cono, al acercarme vi que tenía alrededor pequeños grabados de símbolos extraños en ella. Las demás figuras eran similares y sin sentido, más como de tipo cuarzo y de menor tamaño. En la misma mesa había varios portarretratos de personas dispersas, que no estaban en las otras fotos de las paredes, todas esas tenían una cuerda atada en la parte superior, una pequeña vela redonda al frente y a un lado, un recipiente metálico con hierbas quemadas.
Una de las fotos centrales que destacaba por su gran marco era la de Ale, la hija de Luis, en la foto traía puesto el vestido con el que constantemente la había soñado, en esta foto ella sonreía con gran alegría al posar. Me contuve de romper todo ese altar por la rabia de imaginar que quizás todos esos males que sufría eran consecuencia de algún trabajo de brujería que Ángel le estuviera haciendo a aquella pequeña niña, tome fotos y seguí revisando que mas había ahí, mire debajo de la mesa y encontré objetos diversos, envueltos en papeles, telas y demás. En una de las orillas debajo de la mesa, algo llamo mi atención, era una caja mediana envuelta en un listón negro sellado con algo que parecía cera. Saqué mi navaja para hacerle un pequeño corte al interior y vi que era la pelota azul de Ale. Sin dudarlo tome la caja, deje todo en donde estaba e instintivamente también tome la fotografía de aquella niña, me dirigí a la entrada ya sin averiguar nada más, mi instinto me decía que debía llevarme esas cosas de ahí lo antes posible. Llegue de regreso a la ventana y después de revisar si había vecinos cercanos y de malabarear para no caerme, Sali de aquella casa.
Camine a gran velocidad aun con la adrenalina a tope hacia mi casa, iba volteando a todas partes, no quería que nadie me viera ni cruzarme con algún vecino o incluso con el mismísimo Ángel y sus perros. Al cabo de unos minutos por fin llegue a la casa, abrí rápido con las manos temblorosas y me metí, fui directo al patio a dejar la caja y la fotografía y me fui a la recamara, me sentía sucio, no solo por estar debajo de la grúa si no por que el haber entrado en esa casa me dejo un mal sabor de boca, sentí que mis ropas olían a la podredumbre que emanaba de sus paredes, me quite la ropa y la deje en la lavadora y me dirigí a darme una buena ducha, no sé cuánto tiempo estuve ahí pero me talle todo el cuerpo varias veces de forma desesperada.
Al salir del baño, me cambié completamente y prendí un cigarro, con cada bocanada que exhalaba sentía que me iba liberando de todo lo que había pasado en la ultima hora. Solo me senté y fume mientras pensaba que hacer.
Buscando como distraer mi mente, me puse a ver videos en internet, nada extraordinario, iba desde noticias, videos musicales, tutoriales diversos y lo que fuera apareciendo, hasta que, sin darme cuenta, me apareció un video donde una creadora de contenido, entrevistaba personas con experiencias extrañas relacionadas con encuentros con fantasmas en carreteras. Me quede pensando.
Deje de ver ese video e inmediatamente puse mi búsqueda en internet para encontrar como deshacer trabajos de brujería, busque en la pantalla videos mientras buscaba referencias en varios foros y sitios también. Ya después de varios resultados no muy convincentes o quizás muy básicos, decidí tomar acción. Con una botella de agua bendita que guardo en la sala y varios rezos que encontré en línea, comencé a hacer lo que entendí podría funcionar como una limpia, abrí la caja de cartón, con unos guantes saque todo lo que venía adentro y comencé a rociar la pelota y el portarretratos con el agua, una tras otra vez, varias veces concentrado y pensando que ese mal se iría y que Ale estaría bien. Así seguí en el patio un buen rato hasta que la calma de la noche ya avanzada me hizo dejarlo por la paz.
Me fui a acostar, ya necesitaba descansar un poco, prendí la TV como cada noche y me dispuse a dormir metiéndome entre las cobijas.
Saqué mi teléfono para cargarlo, y vi la hora. 2:19 a.m.
Me quede en silencio como si mi sexto sentido me estuviera previniendo de lo inevitable, ya era casi hora de que Ángel volviera a pasar como lo hacia algunas noches, y si, cual oráculo hubiera previsto, no pasaron muchos minutos cuando de nuevo a lo lejos, el sonido chillante de esas llantas viejas de la maleta comenzó a sonar, cada vez haciéndose mas fuerte conforme se acercaba. La rutina ya la conocía a la perfección, así que solo me quede callado a la expectativa esperando a que pasara frente a mi ventana. Pero en esta ocasión fue diferente.
Esta vez al momento de pasar junto a la ventana se escucharon unas pisadas extras, Ángel no venia solo, venia acompañado de un perro, me pare rápidamente para irme a asomar por la ventana de la sala, y justo al llegar ahí, escuche como ambos se detuvieron, ahora no en silencio, podía escuchar claramente como el perro olfateaba afuera de mi puerta con una respiración fuerte y agitada, me acerque cautelosamente a mi puerta, pero no había dado ni tres pasos cuando el perro comenzó a gruñir y a ladrar insistentemente. Con una fuerte patada Ángel hizo callar al perro que chillo de dolor mientras seguían caminando hacia el frente. Me quede unos minutos esperando que el ruido desapareciera por completo cuando escuche la puerta de Genaro abriéndose, como si tuviera un sexto sentido, toco suavemente a mi puerta.
- Vecino, ¿estás ahí? – dijo en voz baja
Me asomé por la ventana haciéndole una seña y abrí la puerta, Genaro estaba fumando y con una gruesa chamarra puesta.
- Ese wey siempre anda metido en varias chingaderas, ya me debe varias, mira, vamos a seguirlo, ya se mas o menos por donde va, ponte una chamarra y acompáñame, no nos tardamos, no va a pasar nada, solo quiero juntar información de lo que hace.
Pensé rápidamente en que era lo correcto, salir pasadas de las 2 a.m. siguiendo a alguien que se dedica a hacer brujería a los demás, no era mi ideal de pasar la noche, pero ya estaba cansado de esta situación y quizás Genaro tenia razón, me puse unos tenis y me cambie rápidamente, tome mi navaja y teléfono y Genaro ya me esperaba con la cajetilla de cigarros en la puerta, cerré la puerta y comenzamos a caminar rápidamente hacia debajo de la colonia mientras prendía un cigarro.
- Una vez que regresé tarde de dejar un camión al taller, venia en el taxi y pasamos por una calle abajo cerca de los locales donde están los tacos, el taxista se metió entre unas calles para llegar aquí y vi al perro ese afuera de una casa, ahorita lo alcanzamos y vemos que hace.
Asentí mientras seguíamos caminando, el viento se sentía muy frio y nos pegaba directo en la cara, las calles estaban vacías y solo se escuchaba el ruido de algunos camiones a lo lejos avanzando en la carretera, la lluvia de hace unas horas hacia el ambiente aun mas frio. No tardamos mucho en darle alcance a Ángel, después de bajar entre varias calles a lo lejos se escuchaba el rechinar ya de las llantas de la maleta, llegamos a la esquina de una calle que daba a la plaza que Genaro decía y sobre la acera se veía a Ángel y a su perro caminando, eran unas casas dúplex con jardín enfrente, algunos faroles estaban medio apagados lo que hacia esa imagen mas tétrica. No avanzo más allá de una calle, cuando se detuvo frente a una casa, se acerco a tocar mientras nosotros a lo lejos nos cruzábamos hacia la calle de enfrente para que entre los carros estacionados pudiéramos pasar desapercibidos. Al cabo de unos segundos, aquella puerta se abrió y una mujer salió a su encuentro, era Verónica, vestida de blanco y parecía descalza. Lo invito a pasar y él junto con su perro entraron a la vivienda.
Genaro me hizo un ademan de seguirlo y aunque dudé, fui atrás de él. Frente a la ventana que daba a la calle había un arbusto de follaje muy extenso que tapaba casi toda la ventana y ahí atrás del mismo nos quedamos parados tratando de ver hacia adentro.
No podíamos ver mucho movimiento, pero, las paredes al ser tan delgadas, ayudaban a escuchar perfectamente lo que discutían.
- Aquí te traigo lo de cada noche, son mas retazos de los que me pidieron porque al parecer el licenciado quiere hacer mas trabajos estos días, me das ahorita los 20 y ya después hacemos cuentas de lo extra que les traigo, adentro vienen los huesos que me pidieron que mi cuate saco del panteón, esos están nuevos y les van a servir. Dile que están igual de buenos que los que usamos esa vez en Oriental – Dijo Ángel con voz desganada.
- Aquí están los 20, de lo demás ya haces cuentas con él después, esto es para preparar la campaña, así que si no es suficiente te va a avisar para que le traigas más, ya sabes cómo se pone y quiere ganar otra vez. ¿Cuánto va a ser del perro? – se escucho preguntaba Verónica muy seria.
- De este me van a dar 7, ya casi no tengo y si va a querer más, me tiene que avisar con tiempo para salir a buscarlos y llevarlos a la casa a que agarren confianza. Aquí te vas a quedar ella ¿Si campeón?, vente para acá para que te lo prepare – Decía Ángel mientras distinguimos como empezaba a acariciar al perro y a ponerle una correa. El perro chillo un poco mientras los 2 le hablaban para tranquilizarlo.
- Ya está bien amarrado para que no te vaya a morder. Ya me voy que quiero dormir un rato.
En cuanto dijo eso, nosotros nos movimos hacia la casa contigua a escondernos entre la barda que dividía los dos predios. Ángel salió ya con la maleta evidentemente vacía y cargándola y comenzó su camino de regreso. Verónica cerro y se volvió a meter. Genaro me hizo una seña de seguir a Ángel, pero le señale a la ventana de la casa para ver que pasaba. Nos acercamos y saque mi teléfono, puse a grabar video y lo coloque en un pequeño espacio que se abría en las cortinas, nos quedamos inmóviles solo escuchando.
Adentro de la casa, Verónica apago las luces, solo se alumbraba por dentro con unas pocas velas, comenzó su voz a sonar como una especie de oración en algún idioma desconocido pero muy suave, el perro chillaba mientras ella sin detenerse seguía con su rezo que poco a poco se iba convirtiendo en un cantico, no podíamos ver qué pasaba adentro, pero se escuchaba que movía cosas y caminaba. Genaro me volteo a ver con cara de preocupación y haciéndome señas de irnos lo cual considere ya pertinente, iba a bajar el teléfono cuando se escucho un golpe, un golpe seco de algún metal cayendo al piso.
- Aquí estas para cumplir con tu deber.
El perro comenzó a chillar y gruñir y soltó un ladrido, a lo cual después del ladrido se escucho una voz gruñendo en la obscuridad.
- ¿Qué es lo que quieres? Dijo la voz seguida de otro ladrido
Genaro me volteo a ver petrificado del miedo, no sabíamos que estaba pasando o quizás sí, solo que nuestra mente no lo podía aceptar en ese momento.
Josh Nébula
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Mexicano de nacimiento, musico profesional con más de 30 años de carrera, con estudios en el INBAL, Conaculta y Fonoteca Nacional. Principalmente involucrado en el rock original con varios discos grabados, también ha hecho participaciones en música para teatro, comerciales, cortometrajes y educación musical infantil. Cuenta, además, con estudios a nivel amateur en cine, tanto particulares como en el CENART. Apasionado cinéfilo y fanático de la gastronomía




