Ayuda mucho en los momentos de adversidad practicar el no juicio sobre ciertas situaciones que incomodan la estabilidad mental y, por ende, la estabilidad emocional del ser humano.
Hay ocasiones en que la vida se desenvuelve por reductos que tienen un grado de afectación y que lastiman mucho la interpretación nerviosa y la interpretación mental sobre ciertos acontecimientos.
En esos momentos en lo que se conoce como «el apretar de la vida», es que algunos segundos frescos de no interpretar lo que acontece y de permitir que lo que acontece se presente tal cual es sin ofrecer una resistencia mental interpretativa es el bálsamo más saludable para afrontar ciertos escenarios de la vida.
Son momentos en donde la calificación de los acontecimientos se ausenta, aunque sea por unos segundos y eso permite que la gente se regenere y se refresque, y luego, la mente no entre en un raudal obsesivo ni de dolor ni de angustia ni mucho menos de ansiedad.
Los accidentes de la vida se presentan en un tenor ordinario todo el tiempo y es casi imposible predecir los escenarios de riesgo y de dolor y de fractura que la vida misma puede imponer.
Sin embargo, el enfrentar estos aspectos de la vida con cierta filosofía que no parta de la evasión ni de la resistencia de vivirlos sino de la mejor manera de afrontarlos es una de las alternativas más viables para salir adelante en estos momentos de apremio.
La sabiduría popular mexicana a través de frases del vocabulario popular mexicano como “enfrentar el toro por los cuernos” ratifican un contexto de absoluta conciencia y conocimiento de causa para enfrentar el día a día de la vida en escenarios complicados.
Una de las mejores maneras de no evadir lo que acontece en la vida es enfrentarlo con total disposición y con absoluto sentido de solución y con pragmatismo y una de las herramientas más eficientes para poder cumplir esto es, aunque sea por un momento, evitar la calificación del acontecimiento en turno.
Muchos aspectos que tienen que ver con la conciliación y la solución y el miedo y el debate y la solución de problemas y enfrentar los aspectos médicos y económicos y el arriesgarse en ciertos escenarios de la vida empiezan con abrazar los acontecimientos y admitirlos tal cual se presentan sin que eso signifique evadirlos o no vivirlos o no quererlos aceptar o querer negarlos.
También, muchas de las lecciones que provienen de la sabiduría popular Oriental parten de este contexto en donde el no juicio ayuda mucho a enfrentar a la vida a cómo se presenta en el instante presente y también la gran capacidad de estar en el momento presente al margen de las circunstancias, que se vive parte del no juicio.
Es evidente que calificar los acontecimientos con juicios de valor proviene del raudal de creencias y de aprendizajes que a lo largo de nuestra vida se coleccionaron y se alojaron en lo más profundo de nuestra mente y que también aprendimos de la cultura y de la sociedad y de las enseñanzas académicas como colección de formas mentales, que a veces, interrumpen las posibilidades de paz.
Víctor Manuel Del Real Muñoz



