Mal día
Contenido, atrapado, encarcelado en tus pensamientos estás, entre el lúgubre cielo mortecino propio del abandono solar y el soliloquio de tus recreaciones punzantes, donde una anciana cuyos cabellos cenizos y blancos, como la nada, como el lacerante frío de un polo abandonado a su suerte, te observa sonriente, sin párpados, sin dientes, solo tú y










