A nivel político y a nivel cultural por lo que ha implicado la naturaleza del expansionismo estadounidense existe un descrédito de condena por parte de las sociedades del mundo hacia lo que siempre ha implicado y conllevado simbólicamente Estados Unidos, y no es para menos, ya que para el mundo ha sido muy costoso lo que ha significado el desarrollo histórico del liderazgo hegemónico de los Estados Unidos.
No sólo por los aspectos belicistas y militaristas de un país que hoy se erige como una potencia debilitada frente a China y la Rusia capitalista, sino que también por todo el crisol de matices que la cultura norteamericana ha impuesto e impulsado como parte de su lógica de dominación en el mundo, y como resultado inmediato de su estrategia de propaganda y de intervención en la vida política y cultural de otros países sobre todo en el occidente mundial.
Sin embargo, al mismo tiempo, existe una conducta bipolar hacia la condena o hacia la interacción con lo americano porque por otro lado el mundo añora muchos de los aspectos simbólicos del materialismo estadounidense y de la cultura estadounidense y de la disciplina estadounidense y del deporte estadounidense y de los valores estadounidenses y muchos de estos aspectos se han acogido como propios en muchos países del mundo.
Es de llamar la atención que en muchos de los cines de los países del mundo el repertorio mayoritario de películas siempre proviene de la industria estadounidense de Hollywood.
Es de llamar la atención también que muchos países acogieron la estrategia del empacamiento de la comida en un formato de presentación rápida justo como la cultura americana de la practicidad para la manipulación y el transporte de los alimentos, con miras a la eficiencia en cuanto a las jornadas de trabajo, logró.
El deporte estadounidense que, como aspecto mediático fue impulsado por el mercado norteamericano como parte de su estrategia de marketing y de propaganda es visto en muchos países del mundo como un deporte global y es venerado y respetado y esperado como es el caso del fútbol americano o del básquetbol o del béisbol.
El rock y muchos de los sonidos musicales que seducen a muchas masas en el mundo provienen de los Estados Unidos y es sorprendente como muchas bandas y muchos conjuntos y muchos grupos estadounidenses forman parte de los playlists favoritos de los ciudadanos del mundo.
A partir de aquí surge la inquietud de preguntar: ¿hasta dónde se logra hilvanar un descrédito y una condena hacia lo que multifactorialmente implican los Estados Unidos y al mismo tiempo hasta donde se le venera a la cultura y a las formas ya la multidimensionalidad de la simbología estadounidense?
Hay teóricos y filósofos y pensadores que asumen que todas las sociedades y las personas del mundo en su casa, en su individualidad y en su nuestro entorno inmediato tenemos un simbolismo, ya sea adquirido en el mercado o adquirido como parte de nuestra cotidianidad incluso sin un rasgo de compra, en los Estados Unidos o de origen estadounidense.
El ocaso y la derrota hegemónica mundial, no solo en occidente, por parte de los Estados Unidos en el plano económico es inminente asumen críticos y especialistas de todo el mundo. Estados Unidos luce débil frente a China, y sin embargo este país no dejará de ser el país más importante que existe en el mundo, porque aunque China le desplace en todos sentidos en lo comercial y lo económico y lo tecnológico como apuntan analistas y proyecciones diversas en el mundo, Estados Unidos logró diseminar semillas en el planeta para considerarle siempre la referencia de comparación y siempre el modelo a seguir, y la disposición simbólica de loa estadounidense en términos de cultura y en términos de mercado y en términos de implicación multifactorial simbólica serán siempre factores a considerar en el mundo.
Al planeta entero siempre le interesa lo que sucede en los Estados Unidos y las notas sobre lo estadounidense y el acontecer norteamericano siempre forma parte de las primeras planas y de las notas de mayor efervescencia en el mundo y eso no es casual.
Por Víctor Manuel Del Real Muñoz




