En múltiples espacios escritos dentro de esta revista 13 de abril, así como también en un gran abanico editorial y de contenido, tanto en programas de televisión como en material audiovisual y en canales plataformas de streaming, existen un sinfín de manuales de entrenamiento que, a través de una serie de rutinas y ejercicios y una lista amplia de técnicas, orientan a las personas para el desarrollo de habilidades físico atléticas, con fines de aplicación deportiva y por disfrute.
Sin embargo, con el paso de los años y, a través de la experiencia personal, me he percatado que existen dos principios fundamentales al momento de hacer ejercicio físico.
Uno, tiene que ver con la respiración, o bien, con los ritmos y los ciclos de la respiración.
A veces, no importa tanto la técnica ni el ejercicio en sí, sino el ciclo de respiración y exhalación en el que se lleva a cabo un ejercicio físico en concreto, porque ese ciclo de respiración y exhalación es a veces el valor más importante y determinante en cuanto a la resistencia, la intensidad, la fuerza y al aguante que se tenga para desarrollar algún ejercicio concreto que pudiera parecer completo o arduo de hacer por la cantidad y calidad del oxígeno que entra en los bronquios y en los pulmones para poder hacer ese esfuerzo físico en el momento concreto.
El segundo, sin duda, tiene que ver con la capacidad de tensionar los músculos involucrados al momento de hacer un movimiento específico, ya que esa tensión va a reivindicar en sí una capacidad milagrosa de desarrollo físico-atlético, de fuerza isométrica pasiva y de tensión muscular que conllevará a una tonificación automática y, a una mayor irrigación de sangre que conlleva una dilatación muscular mayor que contribuirá al desarrollo estético de la parte física del cuerpo en concreto que se esté trabajando.
Quizás, estos dos principios normales y naturales, presentes en cualquier práctica deportiva, pero totalmente desapercibidos por los practicantes y deportistas profesionales son los valores más fundamentales al momento de hacer ejercicio.
Otro aspecto importante de mencionar, es que la respiración es un aliado fundamental para entrenar todo aquello que tiene que ver con el arraigo de la concentración, para una situación, actividad o momento en concreto en sí, porque la respiración le quita carga mental sobrante al cerebro y es un aliado fundamental para atraer a la mente al momento presente siendo un sujeto del torrente de pensamientos que se arraigan.
Para que la actividad deportiva. como cualquier aspecto de la vida sepa mejor, se pueda disfrutar al máximo y se reivindique, no hay nada como arraigar una habilidad honrosa que traiga a la mente al momento presente, para que esa práctica deportiva se vuelva un acto meditativo, y, por eso, la respiración cumple un rol fundamental.
Además, la respiración es un bálsamo refrescante para quitar toda la corrosión mental que impide el disfrute de la práctica deportiva, como cualquier rutina de la vida.
Es por eso que prácticas milenarias como las artes marciales orientales, las artes de movilidad orientales o el yoga trabajan mucho en vínculo con la respiración y la tensión muscular.
Es de llamar la atención como la atención muscular cumple un rol fundamental al momento de hacer posturas de yoga, o bien, al momento de emprender una rutina de ejercicios isométricos que son característicos de las prácticas de yoga.
Es por eso que cualquier movimiento corporal que la mente intente hacer con una cierta congruencia estética o con una cierta movilidad física cómoda, o bien, con una capacidad de movilidad en función de los alcances que cada extremidad y cada parte del cuerpo tengan tiene un rol de activación física y puede ser empleado como práctica deportiva, y más, si se ocupa la tensión muscular y el valor de la respiración para llevarlo a cabo de manera sobria y consistente.
Una de las máximas virtudes del cuerpo humano, del metabolismo y del arraigo de una actividad deportiva que conlleve disfrute para la mente y para la vida es la capacidad de sentirse feliz y el uso serio del valor refrescante y funcional de la respiración y la tensión muscular para visualizar resultados, desarrollar una notable agilidad y encausar una mayor constitución física atlética desde cualquier práctica deportiva que por consiguiente elevará el estado de ánimo de cualquier persona.
Por Víctor Manuel Del Real Muñoz




