La vida al natural se vuelve la principal vía de motivación y el principal ejemplo de maestría para poder solventar los aspectos internos y los miedos más profundos.
No existe mejor emblema empírico que el que el correr de la propia vida da para tomar nota de los aspectos que definen y dejan un antecedente en la trayectoria de vida.
La resistencia a los miedos y el encono de las circunstancias que por fuera nos rodean asientan semillas muy profundas que pueden generar antecedentes absolutamente grotescos y determinantes en los caminos que la vida nos va abriendo.
El obsesionarnos con tomar nota de otras personas y su vida y de otras referencias para conllevar la nuestra no hace sino generarnos más tormento.
Tratar de adherir modelos de otras personas al compás en nuestra vida no nos deja nada de aprendizaje mas que la añoranza de un modelo, ilusoria y mentalmente, mejor que el que nuestras propias vidas nos pueda enseñar.
Al denostar todo lo que ha sido nuestra vida nos estamos perdiendo de honrar a carta cabal el mejor raudal de enseñanza que podamos tener a nuestra disposición.
Es en nuestra vida donde tenemos los recursos de práctica mas buenos y mas genuinos para emprender acciones, solucionar dramas y atajar desafíos en el instante presente.
Nadie puede tener lo que hemos logrado armar al son del galope de nuestros pasos. Esas, sin duda, son experiencias únicas.
Lo más inaudito es que, aunque entregamos a los moldes comunes, casi siempre impulsados por el mercado, el color y el danzón de nuestras vidas, habrá quienes añoren un cinco por ciento de todo aquello que nos tocó vivir, sin importar qué fue o qué dolor nos tocó enfrentar.
Aunque duela y de repente el infortunio se haga presente y en la ilusión de la individualidad se pretenda suponer que lo que uno ha vivido no tiene valor porque ha estado curtido con el drama y el miedo y el sufrimiento en el fondo no es así.
Con el paso del tiempo uno se da cuenta que los mejores apuntes de la vida provienen de los pasos que uno ha dado en la misma a pesar de todas esas cicatrices.
Honrar la vida de uno se vuelve la mejor agenda y el mejor diario y la mejor charla de psicología o terapia.
Víctor Manuel Del Real Muñoz



