PETROGRABADOS EN ATOTONILCO DE TULA

A veces, vamos por la carretera y sin saberlo, pasamos a un lado de cerros a los cuales no damos la menor importancia, donde puede haber desde la fauna más extraña, hasta plantas en peligro de extinción. Me tocó vivirlo en carne propia.

Recientemente, recibí un mensaje de mi amigo Carlos, acá en Atotonilco, quién me citó al día siguiente, cerca de la entrada de mi colonia. Acepté gustosamente, ya que el tema era referente a ver unos petrograbados, quizás un par de kilómetros de mi casa. Ese día hicimos una ruta de senderismo por un cerro, hasta llegar casi hasta la cima. El camino fue improvisado de subida y bajada. Solo al principio una pequeña vereda que llevaba a la carretera, pero por la época estaba lleno de arañas de gran tamaño, víboras y mucho zenzontle, entre los pocos árboles, los magueyales y las nopaleras.

Después de esta experiencia, me día a la tarea de compartir esta experiencia con nuestros lectores de XIII de Abril, ya que, de manera personal, lo encuentro una información importante para la comunidad lectora. Así que, después de esto, decidí darle una visita a Carlos, que es Secretario de Cultura en Atotonilco de Tula, para que nos compartiera un poco sobre su conocimiento de estos mismos.

Después de llegar y echar un poco de platica, necesaria para ponernos al día, comenzamos a hablar de los petrograbados.

Josh. – Cuéntanos Charles, un petrograbados, es una pintura rupestre más de origen indígena, ¿Es correcto?

Carlos. – Sí, los petrograbados pueden ser prehistóricos. ¿A qué le llamamos prehistórico? Bueno, quizá más de diez mil años o sesenta mil años o… Eh, en ese mismo camino puede ir la pintura rupestre también. Hay pintura rupestre otomí de quinientos años, de seiscientos años, pintura rupestre no tan antigua. O hay pintura rupestre como las de las cuevas de Lascaux, en Francia, que pueden tener sesenta mil años, cuarenta mil, doce mil, no sé. Entonces, acá nosotros tenemos en el municipio dos sitios con pintura rupestre y petrograbados. A donde tu comentas que fuimos, es en el Cerro del Juguete. Ahí encontramos algunos de esos, uno eminentemente con el estilo azteca teotihuacano, por la geometría que se ve ahí. La diferencia entre petrograbados y pintura es que la pintura rupestre está elaborada con pigmentos y el petrograbados se hace a base de golpes.

Josh. – ¿cuántos petrograbados tenemos más o menos aquí en la región de Atotonilco de Tula?

Carlos. – Tenemos dos sitios que yo he identificado. Quizás haya más. Tenemos esta pequeña sierra acá que se le llama el Cerro del Estudiante, hay cuevas con paredes rocosas. Entonces, casi por lógica, por ahí debe haber más pintura rupestre o más petrograbados que no conocemos. Pero lo conocido, son estos petrograbados del Cerro del Juguete y el sitio del Venado. El sitio del Venado está bien interesante, porque es como un pequeño cerro, como de un kilómetro, y es como una mesa y todo alrededor tiene paredes rocosas y hay manifestaciones tanto en golpe, petrograbados, como en pintura blanca y en pintura roja. Seguramente son diferentes edades que están ahí plasmadas.

Pero, pero sí hay varios, cosas muy interesantes. El sitio se llama el Venado, porque ahí está pintado un venadito, que como no hemos podido acceder, porque está en lo alto, no sabemos bien si es pintura blanca o petrograbado. Pero, hay otro, que se llama el Nagual o Chamán, que tiene el cuerpo de animal, pero la cabeza es antropomórfica. Por eso se le llama chamán, como si fuera mitad animal y mitad hombre, Y, hay otro que es como un puma, porque tiene la cola tipo felino y tiene sus garras como águilas. Son bien curiosos verlos. Hay otro que, yo le llamo hombre hormiga, porque trae algo en la cabeza como dos antenas, este, en pintura blanca. Hay otro hombre que pudiera ser un gobernante o algo raro, o quizás una mujer con las piernas flexionadas abiertas, pero ya se está borrando. Pero, este, pero está bien interesante porque trae un tocado impresionante. Puede ser un gobernante, puede ser una mujer gobernante o una deidad a lo mejor.

Josh. – Ok, entonces este que fuimos a visitar en el Cerro del Juguete, recuerdo que tenía unas características astrales, ¿Cuál era su temática?

Carlos. – Esa sería la interpretación que nosotros le daríamos, vemos que tiene una espiral, y esa espiral puede ser el viento. Como está en lo alto de un cerro también podría ser una flor, con sus pétalos alrededor. Se ve grabado un sol y, otro equidistante, diametralmente opuesto. Ese tiene esos dos soles equidistantes. Entonces, para mí ese petrograbado es sobre el equinoccio. Si nosotros lo pensamos, los modernos pobladores de esta Mesoamérica y del mundo tenían sus leyendas, algunas pasan por tradición oral y se nos hace difícil creer que, que sean ciertas, cosas que ellos platicaban. Pero, los antiguos, yo lo he comprobado, no eran tontos y no hacían las cosas al azar. Por ejemplo, el montículo de piedras que está en el cerro del Juguete, era una pirámide, tenía su forma, tenía paredes, ahí se hacían rituales, ahí se sacrificaban niños, personas, animales, para los rituales propiciatorios, para los rituales para pedirle a Tláloc la lluvia y así. Y pensamos que solo era eso, que no sabían lo que hacían y que lo que hacían no tenía ninguna repercusión, eran hombres de conocimiento. Ahora les llamamos brujos, chamanes o sacerdotes.

Ellos trabajaban la energía, manejaban el alma, sabían lo que hacían, había energía de luz, había energía de sombra, y en algún momento, con el catolicismo, se perdió toda esa, toda esa sabiduría, porque manejaban plantas psicodélicas, o sea, hongos, peyote, fumaban hierbas que solo ellos sabían, con mezclas para alcanzar estados alterados de conciencia. Llevaban una vida ascética, una vida rígida, hacían ayunos de comida y de sexo, para poder elevar su conciencia.

Josh. – ¿Entonces estas pinturas y tallados se hicieron en estos lugares por sus características energéticas?

Carlos. – Totalmente. En algún congreso que hubo en Tula de Arte Rupestre, congreso internacional, yo les dije a los arqueólogos: «Bueno, ¿por qué en vez de estudiar solamente que los golpes, que la profundidad, que la edad…? ¿Por qué no estudian la energía?» Esa palabra, iluminación, ya existía de este lado, no solo del lado de la India, de Oriente. Estos hombres se iluminaban, alcanzaban estados de conciencia muy elevados. «¿Por qué no estudiar la energía?», les decía yo. Hacer este no sé qué tipo de experimentos que tengan que ver con la conciencia, con la energía», porque para ellos eran sagrados, no lo hacían en cualquier sitio, no hacían una pintura rupestre en cualquier sitio, no hacían un petrograbado en cualquier lugar. Entonces, ahora yo veo esa parte, yo que me ha gustado mucho leer sobre todo eso. Veo que los habitantes modernos de esta Mesoamérica, pues como que no lo creemos, se nos hace muy increíble el nagualismo, se nos hace muy increíble que en nuestra mente cuadrada no pensamos que pueda haber ese tipo de manifestaciones.

Aunque, sigue habiendo en este mundo moderno, por ejemplo, hay gente que se cura de un cáncer de un día para otro, que está documentado que hay remisión de cáncer y no saben explicarlo. Entonces, sigue habiendo cosas milagrosas, pero no sabemos explicarlas. Y lo que optamos o nos conviene es dejarlas de lado y no me meto en broncas.

Josh. – Sí, justamente en la actualidad hay muchas personas con esta tendencia hacia el esoterismo, hacia el manejo de energías y lo seguimos viendo, pasan los años y eso nunca se va a quitar. Y me imagino que también en estos lugares donde están los petrograbados se siguen haciendo rituales o hay gente que todavía lo sigue haciendo.

Carlos. – Es muy probable. Yo mentiría que te dijera que yo lo he encontrado, pero te puedo decir que en Huapalcalco, por ejemplo, en Tulancingo, arriba hay basamentos arriba del Cerrito, encontramos muestras de rituales, o sea, vestigios de gente lleva ahí veladoras, hierbas, que hace fogatas. Sí, totalmente. O sea, se sigue haciendo.

Josh. – ¿Hay mucha actividad chamánica aquí en Atotonilco de Tula?

Carlos. – Yo creo que sí, pero como es velado, o sea el brujo, por llamarle de alguna manera, aprendió a trabajar veladamente por la persecución de la edad, la persecución del santo oficio, la Inquisición. Entonces, los mataban porque les tenían miedo o la gente decía que eran nahuales. Entonces, imagínate todo el conocimiento de botánica, de hierbas, de astros, que se perdió con la muerte de esos hombres que no lograron dejar escuela. Pero aun así no se ha perdido del todo. Se sigue conservando una tradición chamánica que en lo oscurito, como decimos, siguen con su enseñanza.

Y es probable, que también ocupen los lugares de los petrograbados para eso, porque saben que son lugares de energía. Te comento que, aquí en el estado de Hidalgo, en algún lugar para allá, para la Huasteca, amigos que han venido a estudiar para acá, desde Pachuca, refieren que, por ejemplo, en el equinoccio, en el 21 de marzo, que hay cerros que, en los que solo suben los chamanes. Hay gente armada abajo en las veredas para no dejar subir a nadie. ¿Por qué? Porque algo interesante está pasando ahí arriba. Aquí, quizás ya no mucho porque estamos muy cerca con la ciudad, pero más hacia allá, hacia la Huasteca, eso sigue pasando ahorita y te lo dicen de primera mano, O sea, no son mitos.

Josh. – Ok. Y ahora, regresando a lo de los petrograbados. ¿Qué acciones está tomando la secretaría de Cultura de Atotonilco de Tula para el cuidado de estos?

Carlos. – Yo ya me entrevisté con los arqueólogos, precisamente el día de hoy vinieron a visitar el museo, y en la entrevista en la mesa de trabajo que tuvimos en el INAH en Pachuca, Hidalgo, yo comenté sobre eso. Yo los llevé a varios de los sitios, algunos son virreinales o coloniales y otros son prehispánicos o algunos prehistóricos, como los petrograbados del Sitio del Venado, son prehistóricos. Entonces lo puse en la agenda con ellos, ¿Para qué necesito que vengan? Pues que manden especialistas a hacer estudios, ver qué podemos hacer para la preservación, sí vale la pena que se haga un catálogo, en el que yo pienso elaborar mi propio catálogo de sitios, tanto de patrimonio cultural tangible como de sitios con potencial turístico, pero entonces hay cuidar estos sitios, el crecimiento demográfico, la población ya está ahí a unos metros, entonces, ¿qué va a pasar con esos sitios? Para mí sí tiene mucha importancia.

Josh. – Claro, la preservación por parte de las autoridades es esencial ya que es patrimonio de la humanidad, pero también de los mismos visitantes y gente local, ¿Qué recomendaciones podríamos dar a los turistas o vecinos de esta zona que hacen senderismo, para cuando lleguen a esta región para la conservación de estos?

Carlos. – Sí, ya en las redes sociales has visto que ya hemos hecho varias rutas de senderismo. Hicimos unas siete u ocho. Llevamos cuarenta o hasta ochenta personas normalmente. Aunque en una ruta fuimos con doscientas cincuenta personas.

Sí estamos acercando la gente a estos sitios, sé que es una gran responsabilidad para mí llevarlos, porque si no se conocen, menos gente los ve y se maltratan menos, ¿no? Entonces, yo les digo: «No dejar basura, llévate tu basura, cárgala en el morral, no la dejes». Otra cosa es, ¿no? Tocar lo menos que puedas. Por supuesto, no rayar con nada, no llevar botes de espray, porque nos ha tocado ver sitios como San Miguel de las Piedras en Tula, que da una tristeza enorme la catástrofe cultural que es que un sitio tan bello, que es patrimonio de la humanidad no nada más de Atotonilco, de Tula o de México, si no de la humanidad, ver paredes llenas de grafiti, donde hubo pintura rupestre o petrograbado. Entonces, yo hago mucho hincapié con eso con mis senderistas. Ojalá tengamos más turismo, ¿no? Pero esa parte del respeto para que se conserve, ¿para quién? Pues para las futuras generaciones.

Después de esta plática con Carlos, muy interesante acerca de nuestra visita esa vez aquí en el Cerro del Juguete, solo queda pensar mucho en cuantas cosas, podemos tener cerca de donde vivimos y desconocemos. Si algún día llegan a visitar Atotonilco de Tula, con confianza pueden acercarse a la Secretaria de Cultura, comer un poco de barbacoa típica de Hidalgo o, si ya deciden ir más adentro, algún lugar con temazcales, aguas termales o con comida de insectos variados hasta llegar a deliciosos mixiotes. ¡Atotonilco de tula los espera!

Carlos Rodríguez Tovar, es el actual secretario de Cultura de Atotonilco de Tula, Ingeniero mecánico, graduado del Tec de Pachuca, con maestría en el Politécnico por el lado académico. Por el lado artístico, es escritor con un libro publicado y ha participado en más de una docena de antologías. También es escultor y colabora con escuelas desde kínder hasta posgrado, con la exposición de Arte en hierro, haciendo arte en hierro con la chatarra.


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Josh Nébula

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Mexicano de nacimiento, musico profesional con más de 30 años de carrera, con estudios en el INBAL, Conaculta y Fonoteca Nacional. Principalmente involucrado en el rock original con varios discos grabados, también ha hecho participaciones en música par teatro, comerciales, cortometrajes y educación musical infantil. Cuenta, además, con estudios a nivel amateur en cine, tanto particulares como en el CENART. Apasionado cinéfilo y fanático de la gastronomía

Twitter @joshnebula                                                    www.facbook.com/joshnebula

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