Antes de comenzar con el tema de esta entrega, quiero contarles que la idea que quise desarrollar llegó por casualidad, gracias a mis colegas músicos del grupo Asústame Panteón (si no han escuchado su música, se los recomiendo ampliamente), quienes el 20 de marzo de 2026 presentarán su canción El Alien, con su correspondiente video musical; evento al que, por cierto, también nos invitaron a tocar, así que aprovecho para hacer lo propio, los esperamos en el espacio cultural La Calaca, ubicado en San Pedro de los Pinos, Benito Juárez, código postal 03800 Ciudad de México. Si gustan conocer nuestro trabajo, pueden buscarnos en Facebook como Rotten Bones Oficial, o en su plataforma de música favorita como Rotten Bones.
Pero bueno, a qué viene todo esto, además de propaganda, se preguntarán, pues bueno, no solo es que la canción tenga un contexto alienígeno, sino que precisamente el 20 de marzo se celebra el Día de la Abducción Extraterrestre, ¿Lo sabían? Yo no, hasta que nos hicieron la cordial invitación (a tocar, no a ser abducidos, claro está).
De acuerdo con los sitios de internet en los que hay información al respecto, no hay consenso sobre el origen de la celebración; sin embargo, es impulsado por entusiastas del fenómeno OVNI, incluidas las personas que afirman haber tenido experiencias cercanas con extraterrestres, como la abducción. Como nota, en caso de que no estén familiarizados con el concepto, se trata del supuesto secuestro de seres humanos por parte de seres de otro planeta.
Lo anterior me hace reafirmar que los seres humanos buscamos conexiones metafísicas, extrasensoriales o simbólicas para explicar lo que nos rodea, por lo que la relación con el fenómeno alienígena me parece natural, tanto como una creencia religiosa, como podría suceder con monumentos megalíticos o sitios arqueológicos como las pirámides de Teotihuacán, Stonehenge, los moái de la Isla de Pascua o Göbleki Tepe, en los que el común denominador es que, dada la complejidad de sus estructuras, se presume que fueron construidos con ayuda de tecnología extraterrestre.
En este contexto, me pareció interesante investigar un poco acerca de las manifestaciones artísticas inspiradas en extraterrestres, ya que es un tema que forma parte de la historia de la humanidad y que ha sido explorado en diversas vertientes, desde la concepción de los Annunaki como seres provenientes del exterior, hasta teorías elaboradas como la de los antiguos astronautas, que plantea que el desarrollo de la civilización humana fue influido por seres alienígenas que visitaron nuestro planeta hace cientos de años.
Existen diversas obras artísticas que han sido vinculadas con extraterrestres, ya sea del pasado remoto, o más cercanas a la historia moderna. Sobre el primer punto se encuentran, por ejemplo, pinturas rupestres, como las realizadas por aborígenes australianos para representar los Wadjina, creadores de la vida en su mitología. Lo que llama la atención es la forma que tienen las representaciones, ya que además de los elementos humanos, en los rostros se aprecian con claridad rasgos que se han atribuido a seres de otro planeta, similares a los de una lechuza. Si les causa curiosidad, pueden consultar en cualquier buscador de internet, es verdaderamente inquietante.
En otra latitud, en Val Camonica, Italia, también existen grabados a los que se les ha atribuido una relación con supuestos seres extraterrestres, se trata de petroglifos en los que las figuras antropomorfas aparentemente portan cascos o trajes, por lo que se les ha asociado con la teoría de los antiguos astronautas. Aunque puede ser sensacionalismo o especulación, lo cierto es que, si buscan imágenes al respecto, seguramente les causará curiosidad y los tentará a replantear sus hipótesis.
Continuando con el rubro pictórico, otro caso ejemplar que se cita recurrentemente son las pinturas milenarias de Chhattisgarh, en la India, en las que, al igual que en Val Camonica, las figuras aparentan portar trajes espaciales, además de que sus rostros comparten rasgos con los Wadjina. Asimismo, es interesante que en estas composiciones también resaltan otros objetos en forma de disco, que perfectamente pueden representar naves espaciales como platillos voladores.
Otra obra artística de la historia remota que se vincula al fenómeno extraterrestre, es el Ramayana (epopeya[1] india que se estima que fue escrita alrededor del siglo IV a.C.), en el que, entre otras cosas, se describen carros voladores llamados Vimanas, cuya función era transportar a los dioses. Como es obvio, estos han sido relacionados con naves con tecnología alienígena avanzada.
Asimismo, en la historia relativamente más reciente, también se han encontrado obras en las que se ha especulado sobre su posible relación con sucesos extraterrestres, por ejemplo, La anunciación con San Emidio, pintada por Carlo Crivelli en 1486, en la que se aprecia un rayo de luz que emana de un objeto que ha sido asociado con una nave espacial.
De igual manera, respecto de la posible representación de ovnis, destaca el tapiz hecho en Brujas, Bélgica, llamado El triunfo del verano, en el que, si se presta atención, pueden observarse figuras similares a un platillo volador.
Es innegable que hasta nuestros días este fenómeno sigue siendo fascinante, de tal suerte que se ha construido toda una cultura entorno al fenómeno, lo que ha dado paso a la creación de verdaderas joyas de nuestros tiempos, como La guerra de los mundos, de H.G. Wells, o bien, una cita obligada, Alien de Ridley Scott, que no se puede concebir de manera separada de H.R. Giger y su pintura Necronom IV, de donde surgió la famosa figura del Xenomorfo (el monstruo de la película).
De este breve repaso de la interacción del arte con el fenómeno extraterrestre, considero que queda la reflexión de que cada época le da un rostro a los alienígenas, según su contexto, ya que pueden asociarse a algo divino (como las pinturas rupestres en Australia), pueden ser un reflejo de nuestros miedos, o el fruto de la imaginación prodigiosa de un artista que nos lleva a universos coloridos, oscuros e incluso oníricos. Visto de esta forma, además de hablarnos de otros mundos, esta expresión artística habla de nosotros mismos, y de cómo pretendemos explicar nuestra realidad. Por tanto, el hecho de que los extraterrestres estén tan ligados a nuestra historia, es tan terrestre como la propia humanidad.
Como dato curioso, en algunas iglesias mexicanas pueden encontrar grabados que se asemejan a platillos voladores o seres extraterrestres. Personalmente tuve la oportunidad de verlos en dos lugares, en el templo de San Juan Bautista, en Yecapixtla, y en la iglesia de San Sebastián, en Teotihuacán. Son pequeños detalles, pero sí que hacen volar la imaginación.
“Dos posibilidades existen: o estamos solos en el universo, o no lo estamos. Ambas son igual de aterradoras”.
-Arthur C. Clarke
Mario Eduardo Villalobos Orozco
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Doctorante en Finanzas por el CESCIJUC, Maestro en Finanzas por la Universidad del Valle de México; es Licenciado en Derecho y Licenciado en Economía, graduado con mención honorífica, por la Universidad Nacional Autónoma de México; además es músico egresado de la Escuela de Iniciación Artística de número 1 del Instituto Nacional de Bellas artes, autor del poemario Cartas a la Lluvia, y colaborador de la revista 13 de abril, desde abril de 2021.
Correo: mevo_vook@hotmail.com FB: Edward Wolvesville
[1] De acuerdo con la Real Academia Española, es un poema narrativo extenso que canta en estilo elevado las hazañas de un héroe o un hecho grandioso, en el que suele intervenir lo sobrenatural.




