Los 90´s siempre me parecieron con más encanto que los 80´s. Al menos, recuerdo que socialmente eran mil veces mejor y con menos represión, y justo ahorita, que volteo a ver los flyers que tengo enmarcados de las tocadas de esos años, siento como si viajara en el tiempo; porque pensándolo bien, el tiempo es solo un número, ya que voltea uno hacia atrás, parece que fue ayer.
Uno de los flyers que tengo enmarcados tiene un cráneo de un demonio, con un numero dos en romano. Recuerdo muy bien cuando Armando lo boceteaba en esos días, de manera urgente. ¿Por qué?, aquí viene el porqué.
En 1995, pasando la crisis del cambio de gobierno, teníamos una devaluación muy fuerte. Yo quería comprar una guitarra eléctrica y, por la crisis económica, mis ahorros parecían muy pocos; así que compré lo mejor que pude en ese momento: mi guitarra Ibanez roja que aún conservo. Con guitarra en mano, decidí empezar a buscar una nueva banda con cual tocar. Había estado tocando Death Metal con unos amigos, pero buscaba algo más para hacer.
En junio, me había visto con mi amigo Sebas en su casa en Lomas Verdes, ya que estaba formando una banda mezcla de covers y original; cosa que los covers, por cierto, nunca me han parecido atractivos. Fui a un par de ensayos, trabajamos en una original con el otro guitarrista y el baterista. No paso nada más que unos 4 ensayos, y de ahí, seguí buscando bandas para tocar. De repente, las audiciones parecían peor que entrevistas de trabajo, muchas de ellas, ni siquiera te escuchaban tocar; lo importante era solo el cómo te veías, de acuerdo a la imagen que la banda quería tener o, incluso, basándose en las marcas de equipo que tenías, y sobre de eso evaluaban. Ahora lo recuerdo y me da mucha risa.
Pasó un mes y me volvió a llamar Sebas, pero ahora me dijo que empezaríamos con otros integrantes y que sería solo música original. Con esa nueva propuesta me volví a interesar, al final, una de las cosas que me había hecho entrar en la escuela de Bellas Artes, fue precisamente el crear y expresarme con la música como herramienta y con letras hechas por mí.
Llegué a su casa que no me quedaba lejos, viviendo yo en Satélite. Ahí estaba Armando, que por esos años, estaba estudiando la carrera de diseño gráfico. Lo encontré haciendo un boceto de este flyer, nos saludamos todos y me senté a platicar con Sebas. Era miércoles 2 de agosto precisamente. Me veía riéndose, a la vez nervioso, y comenzó a hablar:
- Te tengo dos noticias, una buena y una mala, ¿Cuál quieres primero?
A lo que yo respondí
- Échame la buena primero
Sebas estaba sirviéndonos algo de tomar y dijo
- La buena es que ya tenemos nombre de la banda, y ya está el logo. Se va a llamar Death Scream, que es una mezcla del nombre de dos comics. También tenemos baterista, ahorita no debe de tardar en llegar, porque también ya tenemos la primera tocada en puerta. Justamente esa es la mala noticia.
Me le quedé viendo a Sebas con una cara de intriga y seria. Dicen que sí, que hasta la fecha tengo mirada inquisidora cuando me pongo serio, lo que provoca que piensen que estoy molesto. Acto seguido comencé a cuestionar a Sebas:
- Ok, ¿dónde es y cuándo?
- En 10 días, el sábado 12, aquí en mi casa.
Me quede serio, pensativo, no molesto, pero si tratando de encontrar una solución a este dilema que acababa de surgir, pensando en que se tenia que hacer. Por supuesto, que paso por mi cabeza el decir PUES QUE TE VAYA BIEN CON TU PROYECTO Y NO LE ENTRO A ESTO; pero, lo medité por unos minutos y, al final soy una persona de retos. Este era un buen reto y extrañaba el estar en un escenario. Al final, al ser guitarrista y tecladista, la composición seguramente dependería enteramente de mí, lo cual me ponía en una situación de ventaja y de confort, por un lado, aunque también, de autocrítica terrible siempre.
Justo en ese momento, de un carro que se estacionó afuera de casa de Sebas, bajó Waldo cargando un pedal de batería, baquetas y una mochila. Nos saludó y nos pidió ayuda para bajar su batería. La recuerdo muy bien. Una batería Tama negra impecable y sus platillos Zildjian, que desde entonces, me ha gustado siempre su sonido.
Ahora, le tocó a él recibir las noticias. Mientras acomodaba su batería, se quedó escuchando y, cuando llegó el momento de saber que íbamos a tocar en 10 días, solo se quedó parado, cruzó los brazos y se quedó pensativo. Después de que Sebas acabó de dar la noticia, fue mi momento de hablar, en el cual exprese mí misma idea de siempre: no covers y solo original. Dije que traería propuestas para ir sacando temas para ese día, íbamos a tocar unos 25 minutos solamente y teníamos que decidir qué hacer. En el cartel ya había una banda de covers y, que tocáramos covers nosotros, era demasiado; aunque era típico llegar a fiestas con bandas en vivo tocando lo mismo de siempre, generalmente mucho cover de metal. Weba.
Llegamos a un acuerdo en ese momento, traería algunas ideas para hacer rolas y ellos se encargaban de encontrar quien cantara. En algún momento surgió la idea de que cantáramos nosotros, pero al menos Waldo y yo si dijimos en el momento, ¿O CANTO O TOCO?, así que se dieron a la tarea de buscar vocalista.
Esa noche regresé a la casa y quedamos de ensayar el viernes, yo ya llevaría algunas ideas. Me puse a componer un poco para ir sacando rolas. Recuerdo que para el viernes tenía ya tres ideas, a las cuales, originalmente llame rola 1, rola 2 y rola 3. No sabía ni que iban a ser, ni como sonarían con los demás instrumentos, ni nada. Quedaba la duda si terminaríamos tocando instrumental.
Llegó el viernes y ensayamos. Fuimos montando la base de guitarra, bajo y batería, con algunos cambios y todo. Grabamos eso en un kct para tener una referencia y Waldo comento que Carlos, un amigo en común, podía aventarse a cantar. Era muy introvertido, pero podría funcionar.
Sebas, por su parte, estaba trabajando en el Bazar de Lomas Verdes, en la parte del fondo donde estaban los puestos de metal, en un local vendiendo comics y, ahí junto con él, trabajaba Eras, que estaba estudiando la carrera de filosofía y letras. Juntos empezaron a escribir letras en inglés, y el mismo Sebas, le comentó a Eras, si se aventaba a cantar, él dijo que podría ser. Decidimos hacer una audición con Carlos y Eras, la siguiente semana, y así llegamos al lunes.
Ese lunes llegó Carlos con Waldo, y luego, Eras con Chano, que lo venia acompañando. Chano, por cierto, era baterista también, aunque más de punk y Waldo más de metal. Entonces, empezamos la audición, que la verdad fue de una forma cómica, muy tonta y absurda: entre juegos, presentándolos como si fuera un concurso de televisión. El primero en pasar fue Carlos, le dimos la letra de una de las dos rolas que teníamos, pues Eras, justo había llegado con la segunda letra ese día. Entonces Carlos comenzó a cantar.
Tenia un estilo muy clavado a el grunge que estaba saliendo. Una mezcla de Nirvana y Pearl Jam con actitud muy pasiva, le aplaudimos todos. Luego pasó Eras, y el cambio ahora, fue el escuchar el pasar del grunge a un estilo totalmente Cramps, de igual forma le dimos las gracias con aplausos. Chano quiso participar también, obvio en el desmadre que ya traíamos, le dijimos que sí, y lo presentamos de la misma forma. Chano agradeció antes de empezar a tocar, por la oportunidad que le dábamos, metido en su papel como si estuviéramos en la TV nacional. Aquí hubo otro cambio, ya que Chano, al gustarle el punk, su audición sonó mas como a La Polla Records, pero nos pareció bastante buena. Ahora venia el momento de la verdad.
Nos separamos de los tres para deliberar y a dar nuestro voto individual. Cabía la posibilidad de un empate, pero si pasaba ya llegaríamos a ese punto. La votación fue así, 2 votos para Eras, que fueron el mío y el de Sebas y, un voto para Chano, que fue el de Waldo. Les presentamos los resultados y le dimos la bienvenida a Eras, cosa que, en el momento, aparte de que tenía los votos, era una buena adición por varios factores. Eras, trabajaba con Sebas, ya había escrito dos letras, vivía a 2 calles de Sebas y estaba abierto a cantar ese día. Desde ese momento nos pusimos a trabajar.
A pesar de que entre los cuatro teníamos gustos musicales diferentes, o como dirían muchos músicos “nuestras influencias”, fuimos amalgamando todo en un genero musical muy dark, metal y punk. Al menos rola 1 y 2 ya tenían nombre, Roots of madness y Angel of Death; la rola 3, la empecé a trabajar la letra con Sebas, ya que los 2 sufríamos de insomnio y se la pasamos a Eras, para que la fuera puliendo. Básicamente era una letra sobre la vida nocturna que se llamaba Nightwalker.
Ahora, teníamos rolas y ya faltaban unos pocos días para el debut. Mínimo queríamos meter otras dos y, en un momento de decisión, les dije VAMOS A TOCAR UNA ROLITA ONDA ROCKABILLY MAS PUNK, CON DISTORSION Y RAPIDA. Empezamos a improvisar y a alargarla a voluntad, mientras Eras igual iba improvisando la letra mientras cantaba. Esta rola de entrada tuvo un par de nombres, obvio el primero era rola 4. Luego, fue One Two Three Four, pero ese día la presentamos como Anarchy; después se convirtió en ¿What are you looking at?
Solo nos faltaba la rola 5. Una rola que ya había empezado a trabajar con Sebas en un tono más Doom. Él comenzó a escribir la letra y la mejoró con Eras. Esta rola salió de forma muy natural, una mezcla de doom Dark y punk, llamada rola 5 y, después el día del debut An Offering for a Dark Flower.
Eras y yo no queríamos solo cantar en inglés, queríamos meter español, pero las creencias por aquellos momentos dentro de los círculos trves de la música, o al menos de los que teníamos cercanos eran que el rock en español sonaba a cumbias, cosa que a Eras y a mí no nos parecía que fuera así. Queríamos escribir en español y cantar en español, pero ya habíamos aceptado los términos de Sebas de entrada, aunque poco a poco fuimos cambiando eso.
Finalmente llego el día, 12 de agosto de 1995
La tocada iniciaba a las 9 de la noche. Llegamos a ensayar muy rápido y de ahí empezamos a acomodar el equipo en el patio. Iban llegando las otras bandas con amplificadores e instrumentos, y al final solo seriamos 3 bandas, 2 de covers y nosotros. Cosa que me tranquilizo un poco, me dio seguridad saber que nuestra propuesta era diferente. De mi parte llevaba puestas unas bermudas, botas y playera negra; los demás, iban de jeans y playera negra también. En el caso de Waldo era raro verlo vestido así, ya que siempre que llegaba de ensayar llegaba con ropa deportiva, después de ir a jugar tenis.
Estábamos nerviosos. Todos, creo que cada quien tenía sus dos cajetillas de cigarros listas para la noche. Poco a poco iban llegando, primero los amigos cercanos, Armando y José Salinas, dos hermanos amigos de todos, Chano, Carlos, Toño Pérez, y mas gente, muchos de ellos desconocidos; así eran las tocadas en Satélite y alrededores, yo mismo fui a muchísimas a meterme sin conocer a nadie.
Mientras empezaba la tocada, yo estaba con las manos frías, nervioso y fumando. Entonces, Chano, que iba con una amiga, me dijo que si lo acompañaba a su casa, y le dije que sí. Nos fuimos Chano, Eunice y yo a su casa que estaba a una calle y media ahí en la primera sección de Lomas Verdes también.
Al llegar a casa de Chano, me quede un rato solo con Eunice, mientras Chano hacia no sé qué. En ese momento, al estar platicando con ella me tranquilice un poco. La casa de Chano estaba en silencio, contrario a casa de Sebas que, ya era una tertulia que iba comenzando. El escuchar que te digan que todo va a salir bien y que no debe uno preocuparse, es un oasis en esos momentos, en los que te preocupas por hacer bien tu trabajo.
Regresamos a casa de Sebas. No paso mucho tiempo para que nos dijeran súbanse a tocar, la hora cero había llegado. Nos subimos al escenario. Eras había hecho los setlists de las 5 rolas a tocar y los acomodamos en el piso. Estaba temblando, nadie se dio cuenta, pero incluso ahora, después de 34 años, me sigo poniendo nervioso. Siempre busco dar lo mejor de mi mismo y cumplir con lo que se hacer.
Tocamos como habíamos ensayado, solo que, con más energía, con miedo al inicio y luego con adrenalina. El público en general era metalero, nos veían con curiosidad y con una mirada de análisis muy penetrante; pero si algo nos caracterizaba en ese momento era la energía, la buena vibra y el valor de subirnos a dar una propuesta lejos de lo que estaba de moda y de lo que tocaban todos.
Sí, muchas personas se inspiran de ver que alguien da un paso que muchos no se atreven en ese momento, que ven lejano, que solo parece escrito para unos cuantos, y sé que lo que paso ese día, sigue pasando en la actualidad, no sé con qué frecuencia, pero así es.
En retrospectiva veo esas bandas con las que tocamos ese día. Muchos de ellos dejaron de tocar hace mas de 20 años, y los que siguieron, siguen tocando los mismos covers de ese día aún hoy. Una lección personal es el saber que esta vida de músico se forja día a día, que pase lo que pase agarra tu instrumento, sigue siendo fiel a tus emociones y respétalas, enamórate, desenamórate, grita y patalea, pero sigue expresándote, este ha sido nuestro camino y parte de nuestra vida.
En este momento agarro mi Ibanez roja, después de 30 años y lo que falta, cierro los ojos, recuerdo ese momento y me empiezan a sudar las manos. Entonces, siento la energía llegar a mis manos y me preparo para un acorde de mi menor, y en mi mente solo escucho el sonido de las baquetas marcando la entrada para tocar Roots of madness . . .
1
2
3
4
Y viajo a ese momento donde algo grande empezaba.
Josh Nébula
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Mexicano de nacimiento, musico profesional con más de 30 años de carrera, con estudios en el INBAL, Conaculta y Fonoteca Nacional. Principalmente involucrado en el rock original con varios discos grabados, también ha hecho participaciones en música par teatro, comerciales, cortometrajes y educación musical infantil. Cuenta, además, con estudios a nivel amateur en cine, tanto particulares como en el CENART. Apasionado cinéfilo y fanático de la gastronomía
Twitter @joshnebula www.facbook.com/joshnebula