Bienvenido lo que ES

¿Por qué lamentamos todo aquel acontecer que nos alecciona o sucede en la vida si fue la manera más honesta en que se nos presentó en el momento presente ese acontecer o vivir ese momento?

Es evidente que vivimos en una cultura que condena todo el antecedente de vida, porque se nos vende desde el mercado una parafernalia ilusoria de un modelo de vida que en teoría tendríamos que estar viviendo, o simplemente se nos proveé de manera efímera con frivolidad de venta una supuesta solución a ese algo que nos tocó vivir de forma genuina y honesta en el momento.

Pero es increíble ser consciente que la vida más honesta y más real es aquella que nos toca vivir, literal, a como se vive en el instante presente, y que no hay mayor acto de honestidad y de verdadera realidad verás, de a de veras dirían por ahí, que aquel momento que se vivió con todos sus matices y con todo lo que debió de haberse vivido.

El instante más genuino y más honesto de nuestras vidas sin duda alguna es el que se vive en cada momento con todo su color y con todo su candor y con todas sus metáforas implícitas, porque precisamente en ese instante se está creando la vida con la mayor y total veracidad y honestidad.

Es posible derivar de ello una cierta paz o una cierta rendición que nos provee una cierta relajación al momento de ser conscientes que no hay nada que lamentar de ese pasado que fue quedando atrás porque se vivió como se debió de haber vivido, con todo el sentido de realidad y honestidad y acto genuino.

Y sin embargo, si de ser consciente de ese pasado surge ira o coraje o enojo tampoco tiene sentido renegarlo, es lo que ES, porque es la sensación más genuina y más honesta que en el momento presente nos está tocando vivir, incluso al recordar ese pasado del cual no hay nada que lamentar y si es que es un pasado incómodo tampoco pasa nada con reconocerlo así como tal.

¿Será que vivir con lo que ES es verdaderamente vivir la vida sin límites y con la mayor libertad posible? Lo cual no significa ni el máximo deleite ni el máximo placer, pero tampoco el amplio sufrimiento, sino simplemente vivir la vida con las emociones y las situaciones que se presentan con absoluta honestidad en el instante.

No tiene nada de malo ni debe condenarse el exceso de enojo ni el exceso de ira ni el exceso de resentimiento ni el exceso de estrés, pero tampoco el exceso de alegría y de placer que surge de manera honesta y genuina e inmediata en el momento presente.

La vida se va manifestando con todos los matices y todos los colores y todas las paletas disponibles como también se manifiestan otras expresiones de vida y otros coloridos que rodean el diminuto espacio de nuestra corporalidad física y nuestra disposición sensorial y nuestra interpretación mental.

El sentido permanente de búsqueda y de negación de lo que ES en este momento o en este instante en su total honestidad y en su total condición de genuina, real, lo que ES es, es lo que a veces genera un exceso de sufrimiento del cual vale ser un poco conscientes para impedir que nos haga daño.

La verdadera vida transcurre y se manifiesta en este instante al margen de lo que acontezca, y es que lo más hermoso de esto es que siempre es así: la vida ES, esto ES, esto es todo lo que ES en este momento, lo que sea, si, sin duda, es lo que ES.

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

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