Arte islámico. Más allá del occidente.

Entre las miles de cosas que me apasionan y de las procuro aprender aunque sea un poco, hay una que para muchas personas sería una sorpresa, y es la profunda afición y admiración que tengo por las culturas que florecieron en el Oriente Próximo (en ocasiones incluido en el Medio Oriente), como las del actual Irán, Irak, Siria o Turquía. Su historia y legado me causa una fascinación inexplicable, incluida su maravillosa gastronomía y, por su puesto, sus manifestaciones artísticas. Para ambientar, les recomiendo leer esta entrega escuchando la música disponible en el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=2ILBbxSlscA&t=330s&ab_channel=FANGIRLEO

En mi opinión, el canon artístico con mayor influencia es el occidental, lo que propicia en gran medida el desconocimiento de otros estilos que son totalmente merecedores de reconocimiento y difusión, tal como sucedió con las escuelas europeas cuya influencia se extendió alrededor del mundo. Por tal razón, en esta ocasión quiero contarles brevemente sobre al arte islámico.

¿Por qué elegí el tema? Como dato cultural, deben saber que a partir de la noche del 28 de febrero y hasta el 30 de marzo del 2025 (aunque el periodo cambia cada año), los musulmanes celebran el Ramadán, que coincide con el noveno mes del calendario islámico, mismo que inicia con el avistamiento de la luna creciente; sí, la misma que se aprecia en las banderas de algunos países como Túnez o Pakistán.

El noveno mes del calendario islámico es sagrado, pues se cree que fue durante el mismo cuando el ángel Gabriel reveló al profeta Mahoma el contenido del Corán, y es por ello que los musulmanes lo conmemoran haciendo ayuno, oración y reflexión en el Ramadán.

Por otra parte, la palabra ramadán procede del árabe ar-ramad[1] y su traducción podría ser algo cercano a quemar, arder o abrasar, y tiene todo el sentido, ya que de acuerdo con diversas fuentes, durante este mes se considera que los pecados son “quemados”, una forma poética de decir que son perdonados.

Personalmente considero que es un periodo muy bello, ya que los musulmanes buscan la empatía con los que menos tienen (una de las explicaciones del ayuno) así como hacer buenas obras intencionadas y desinteresadas, para lograr un crecimiento espiritual y, en consecuencia, un mayor acercamiento con Alá, el único Dios.

Ahora sí, luego del breviario cultural, les contaré un poco de lo que encontré en la pequeña investigación que hice sobre el arte islámico. Pónganse cómodos, allá vamos.

Al igual que en otras expresiones, el arte islámico tiene múltiples manifestaciones; sin embargo, las más evidentes y posiblemente más difundidas son la arquitectura, los azulejos y mosaicos, la caligrafía y los textiles, como las alfombras.

El arte islámico, como puede suponerse, tiene su origen con la aparición del Islam en el remoto siglo VII, seguido de su gran expansión geográfica, en la que tuvo contacto con diversas culturas, como las que componían al Imperio Bizantino o la antigua Persia (hoy Irán), de las cuales tomó y adaptó algunos elementos característicos como el uso de mosaicos, las cúpulas o la ornamentación detallada; razón por la que no se enfoca únicamente en aspectos religiosos, aunque sí es un componente sumamente importante.

Entre las características principales del arte islámico se pueden encontrar las siguientes[2]:

  • Eclecticismo: como consecuencia de la adaptación de los elementos artísticos de otras culturas.
  • Iconoclastia: ya que evita la representación figurativa religiosa (en el islam se prohíbe la idolatría); en contraste, favorece el uso de patrones geométricos y/o la caligrafía.
  • Estilización: se excluyen representaciones de la realidad, en cambio, se explota el misticismo y espiritualidad a partir de composiciones complejas que se pueden asociar con la geometría sagrada y la unidad divina.
  • Mutabilidad: este elemento busca guardar congruencia con la creencia que solo Alá es eterno, por tanto, todo lo demás desaparecerá irremediablemente. Este aspecto se expresa en que el arte no busca perdurar, por ello se manifiesta con ornamentas efímeras, como reflejos o contrastes.

Aunado a lo anterior, ante la marcada cohesión y homogeneidad geográfica-temporal que tiene el arte islámico frente a otros, se pueden identificar tres tipos:

  • Lacería: entrelazamiento de líneas para generar estrellas, polígonos y otras figuras geométricas, normalmente simétricas.
  • Caligrafía cúfica: fragmentos del Corán plasmados sobre las obras de arte, por ejemplo, en telas.
  • Ataurique: es una ornamenta característica consistente en patrones de formas vegetales, como hojas, flores y frutos; de hecho, la palabra proviene del árabe tawrīq, que significa “follaje”.

Con la intención de proporcionarles una referencia de lo anterior, elegí dos vertientes artísticas (aunque hay muchas más), por una parte la arquitectura, y por otra los famosos mosaicos.

La arquitectura, como decía anteriormente, es probablemente la manifestación artística con mayor desarrollo e impacto cultural. Hay ejemplos tan hermosos como colosales que puedo señalar al respecto, como la Mezquita Rosa, en Irán, la Mezquita Azul y Santa Sofía, ambas en Turquía, la Mezquita de Córdoba y el Palacio de la Alhambra, ambos en España, o la madraza[3] Bou Inania, en Marruecos. En cada una es posible identificar la carga religiosa a través de los diseños geométricos complejos y simétricos, como signo de identidad, y el uso de patrones en forma de estrella o roseta para simbolizar que sólo Alá es infinito. También son distintivas las cúpulas y los minaretes, los arcos en herradura y lobulados con columnas delgadas, así como los patios interiores.

Un par de datos interesantes sobre las mezquitas son que su estructura deriva de la casa en la que se dice que vivió el profeta Mahoma en Medina, y que su diseño busca generar espacios frescos, como una forma de combatir las altas temperaturas[4].

En lo que atañe a los mosaicos, de manera sencilla, estos pueden clasificarse dentro de la decoración del arte islámico, y se caracteriza por el uso de formas simples intercaladas de tal manera que el resultado final es altamente complejo en el que, al igual que en otras manifestaciones, se observan elementos clave como patrones geométricos, repetitivos y la ausencia de imágenes.

Aunque podría pensarse que los mosaicos solo tienen una función ornamental, lo cierto es que poseen un significado más profundo, toda vez que en su diseño puede apreciarse el uso de la geometría sagrada para simbolizar la creación de Alá, como polígonos regulares, estrellas de múltiples puntas y teselaciones. Este último concepto me pareció interesantísimo, ya que es la repetición de patrones sin interrupción para representar lo eterno. Algo que me pareció increíble es que incluso, en ciertos casos, las formas geométricas del arte islámico pueden vincularse con la proporción aura, ¿Es fascinante, no lo creen?

Por si fuera poco, el uso de colores tanto en los mosaicos como en la arquitectura, tampoco es una casualidad, pues tienen un significado simbólico asociado a la divinidad. De hecho, en el arte islámico existen cuatro colores fundamentales: el verde es un color sagrado que representa la naturaleza, el azul la espiritualidad, los cielos y la contemplación, el blanco representa la pureza y el dorado la perfección divina[5].

No puedo concluir este apartado sin mencionar que en México tenemos una pequeña herencia del legado del arte islámico ¿Pueden adivinarlo? ¡Exacto!, me refiero a la talavera que, a pesar de tener denominación de origen en algunos municipios de Tlaxcala y Puebla, su origen se remonta a la cerámica introducida por los musulmanes a Europa, tras la conquista de la península ibérica.

Sin lugar a duda el arte islámico es un tema interesantísimo y relativamente poco explorado, en comparación con otras manifestaciones. Como pueden ver, no todo es extremismo religioso y terrorismo, como lamentablemente se han empeñado en mostrarnos los medios de comunicación.

Deseo que este trabajo haya sido de su agrado y que el arte islámico les cause curiosidad y, más allá de su naturaleza, nunca mejor dicho, “ojalá” que todas las personas aprendiéramos algo del Ramadán.

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“La armonía del mundo se expresa para el arte islámico en la complejidad del entrelazado geométrico, porque en la unidad se muestra la multiplicidad y la multiplicidad se muestra en la unidad”.

-Tom Pérez

Mario Eduardo Villalobos Orozco

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Doctorante en Finanzas por el CESCIJUC, Maestro en Finanzas por la Universidad del Valle de México; es Licenciado en Derecho y Licenciado en Economía, graduado con mención honorífica, por la Universidad Nacional Autónoma de México; además es músico egresado de la Escuela de Iniciación Artística de número 1 del Instituto Nacional de Bellas artes, autor del poemario Cartas a la Lluvia, y colaborador de la revista 13 de abril, desde abril de 2021.

Correo: mevo_vook@hotmail.com             FB: Edward Wolvesville


[1] National Geographic (s.f.). Ramadán: ¿qué es, cuándo se celebra y por qué es tan importante? https://www.nationalgeographic.es/historia/ramadan-que-es-cuando-se-celebra-y-por-que-es-tan-importante

[2] Orígenes y características del arte islámico. https://www.sabuco.com/historia/origenesarteislamico.pdf

[3] En la cultura árabe se refiere a cualquier escuela, secular o religiosa.

[4] Ibídem

[5] Fakharany, N (2023). El simbólico uso del color en la arquitectura islámica. https://www.archdaily.mx/mx/1005185/el-simbolico-uso-del-color-en-la-arquitectura-islamica#:~:text=En%20la%20arquitectura%20isl%C3%A1mica%2C%20los,significados%20culturales%2C%20religiosos%20y%20simb%C3%B3licos.

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