Muchos psicólogos y muchos guías espirituales y muchos instructores de meditación y yoga en el mundo, con algunas evidencias científicas desde la neurología y la psicología y la ciencia de la mente y las neurociencias en la mano, asumen que nosotros los seres humanos tenemos un volumen de 70 a 80 mil pensamientos por día.
Desde la historia de la civilización humana no hay ser humano que se escape de ese fenómeno increíblemente especial que implica el acto de pensar y de tener un suceso de pensamiento absolutamente de forma mayoritaria anclado hacia el fatal futuro o hacia el pasado doloroso.
A nivel clínico se dice que mirar al pasado con dolor es la causa de la desdicha y la tristeza y la depresión y proyectar el futuro con miedo es la causa de la ansiedad y las conductas nerviosas, y es de llamar la atención que las sociedades modernas con respecto a la mayoría de los seres humanos estamos estacionados en una circunstancia así.
Sí, existen estrategias y terapias y métodos y diversas escuelas que nos enseñan a vigilar la mente y que enseñan a respirar y a meditar, y es más, en muchos espacios escritos en nuestra revista 13 de abril hemos asistido a enlistarles y analizarles y a venerar muchos de los aspectos benéficos y positivos que muchas de esas técnicas tienen como el simple hecho de estar en el momento presente para la salud en todos sentidos.
Y en efecto, muchas de esas estrategias tienen una capacidad medicinal de manera natural y libre y gratis extraordinarios para la salud como el simple hecho de estar momento presente o llevar a cabo técnicas de respiración o practicar ejercicios físicos con yoga para volver al momento presente.
Muchas de esas estrategias arrojan aire fresco y una salida alternativa, aunque sea momentánea, de manera muy medicinal y muy útil para la humanidad indiscutiblemente.
Lo anterior no tiene discusión.
Y sin embargo también, es prudente ver en dónde está el origen de esa inmensa cantidad de pensamientos que por momentos agobian la condición humana y la existencia.
Y es que al ver el modelo de sociedad y los problemas estructurales que esa sociedad tiene podemos de inmediato identificar que esa vorágine mental por momentos tan dañina proviene de este sistema.
Porque este sistema te mete un montón de coloridos y un montón de tentaciones y un montón de distracciones y un montón de sobrecarga de información sobre todo en tiempos modernos a partir de dispositivos móviles y a partir de aplicaciones y de redes sociales.
Es mucho el abanico de búsqueda al que la mente se habitúa constantemente porque incluso salir a la calle implica recibir muchísima información que la mente guarda de forma subconsciente.
A partir de aquí es posible intuir por qué la mente tiene tantos archivos guardados en su memoria subconsciente y afloran pensamientos cambiantes y distintos y que chocan unos con otros y que desestabilizan la armonía humana.
Por eso, aunque se pueden aplicar estrategias tanto medicinales como naturales que ayudan a administrar este problema o a controlarlo un poco o a dosificarlo es también necesario denunciar que hay un sistema forjador y de origen de este problema.
La sociedad de consumo que es la sociedad capitalista al natural es en realidad una estructura mental bastante insana cargada de mucha información y de mucha enfermedad tóxica para la integridad de la mente, no hay duda de ello.
Vivimos en un modelo de sociedad en donde se te impulsa indirectamente en concentrarte o en mirar o en clavarte en una cosa pero ya tienes cinco cosas más tocándote la puerta de tu integridad mental personal al mismo tiempo y así es imposible mantener una armonía emocional.
Por Víctor Manuel Del Real Muñoz




