Hay ocasiones en las que tenemos experiencias que, por alguna razón, sabemos inconscientemente que no ocurrieron por casualidad, que tenían un propósito desconocido en ese instante, pero que posteriormente se muestra ante nosotros. Así sucedió en mi participación en la Feria Internacional del Libro de Coyoacán, edición 2025, cuando, por casualidad, conocí a una talentosa escritora llamada Ilya Tatiana Jiménez Medina, a quien en el ámbito literario y, “entre los cuates”, le gusta que la llamen por su pseudónimo, Tiana Levary.
En aquella ocasión cruzamos algunas palabras para motivarnos a seguir en el arduo, pero bello, camino de escribir; intercambiamos obras, así como redes sociales. No habría imaginado que esa breve interacción se transformaría, poco después, en un vínculo literario que me ha llevado a explorar nuevos horizontes en mi trayectoria pues, deben saber, recientemente me invitó a concursar en la novena edición del Campeonato Internacional de Cuentos, de Consignas Escritores, en donde descubrí una nueva faceta de mi creatividad, además de conocer a otros artistas increíbles. Definitivamente lo volveré a hacer, como ya está en marcha en el concurso internacional Mentes en Conflicto, en el que nuevamente me motivó a incursionar. Muchas gracias, Tiana.
Ahora bien, además de lo que acabo de contarles, también tengo el gusto de haber leído su obra más reciente: Cuentos subversivos de niñas inadaptadas y una que otra retorcida. En mi opinión, Tiana muestra, de una forma creativa y envolvente, diversos aspectos que resultan incómodos en nuestra cotidianidad. Es una lectura que se aleja de lo convencional, que explora el lado sombrío de las conductas que rompen con los moldes sociales establecidos, a través de un estilo narrativo fluido y cercano, el cual nos permite conectar inmediatamente con lo que sucede en sus historias “plásticamente coloreadas”. Sin duda, es una obra con una tremenda profundidad psicológica y filosófica que amerita leerla más de una vez, con la mente abierta para dejarse llevar entre los matices que esconde entre sus líneas. Les recomiendo ampliamente su libro; pueden encontrarlo en librerías del Fondo de Cultura Económica, El Péndulo y en Mercado Libre.
La versatilidad de su estilo es tal que, lo mismo habla de temas psicológicos y subversivos, que de historias tenebrosas basadas en archivos inquisitoriales en las que emula el estilo del español antiguo, pues, además de ser licenciada en Etnohistoria y maestra en Docencia, también ha tomado clases de paleografía, es decir, la disciplina que estudia la historia de la escritura, particularmente a mano. Ojalá un día se anime a publicar sus relatos, tienen una calidad excepcional.
En este contexto, no podía desaprovechar la oportunidad de hacerle una breve entrevista para que conozcan un poco más de su trayectoria y su trabajo. Disfrútenla.
- Tiana, muchas gracias por aceptar esta entrevista, es un gusto poder hablar acerca de tu obra. Sin más preámbulo, cuéntanos, ¿Hace cuánto que escribes? ¿Cómo encontraste la pasión que tienes por las letras?
- Aprendí a leer y a escribir a los cinco años y no recuerdo si alguna vez a esa edad escribí algo, pero aún conservo cuadernos en los que dibujaba historias. Tendría, tal vez, cuatro años cuando dibujé mis primeros cuentos.
Mi mamá era enfermera en el “Hospital de la mujer” y la pasión por su trabajo y lo que ella contaba de su día a día me hacían dibujar historias, tipo comic, digo que así eran porque hacía cuadritos para dividir cada escena, en las que narraba lo que imaginaba que pasaba en el hospital. También desde pequeña me apasionaron los monstruos, así que además hice algunos dibujos en cuadernos, en donde ellos son los personajes. Creo que siempre tuve mucha imaginación y ganas de contar historias.
Considero que, de alguna manera, la familia y las circunstancias marcan el camino del escritor. Crecí en casa de mis abuelos donde había normas muy estrictas, por ejemplo, la televisión estaba en una habitación encerrada bajo llave y yo no podía acceder a ella fácilmente, sin embargo, había muchos libros. Dos de mis tíos aún eran estudiantes y la curiosidad, la imitación y algunas veces el aburrimiento me llevó a revisar sus libreros. Por un lado, tenía acceso a los de mi tía Mirna, quien en ese tiempo estudiaba arqueología y tenía textos de historia, de mitos y leyendas (que eran mis favoritos) y libros de poesía, entre otras cosas. También estaba el tío Jaime que estudiaba la preparatoria y estaba muy interesado en las novelas del “boom latinoamericano” y en la “literatura de la onda”. Varias veces me bajó de su litera y me quitó alguno de sus libros por considerarlo “no apto para mi edad”. Supongo que leer a los ocho años a Gustavo Sainz o a José Agustín, era raro.
Por otro lado, con quien más convivía de niña era con mi abuela. Sus pláticas eran como abrir “Cien años de soledad” de García Márquez. Su vida había sido complicada pero la forma de narrar sus vivencias siempre era al más puro estilo del realismo mágico. Hasta la fecha sigo sintiendo la necesidad de narrar en mis cuentos esos fragmentos de su vida en donde lo cotidiano se conjuga con lo fantástico.
- ¿Cómo defines tu estilo? ¿Consideras que tienes alguna influencia predominante?
No sé cómo definiría mi estilo, de hecho, no sé si tengo un estilo en particular. Me han dicho que de mi libro gusta que es como leer a varios autores en una sola obra. Por eso siempre bromeo con que tengo varias personalidades y a cada una le gusta escribir distinto. Para mí el acto de creación es muy satisfactorio y forzarme a ceñirme a un estilo creo que le restaría encanto al proceso de escribir.
Siempre que me preguntan sobre mis influencias literarias recuerdo lo que decía Bernardo de Chartres: “Somos como enanos sentados a hombros de gigantes”. Creo que los escritores estamos hechos de cada uno de los libros que leemos, claro, en mayor o en menor medida.
A mí me gusta leer de todo un poco pero tal vez mis influencias han sido poetas como Alejandra Pizarnik, Oliverio Girondo, Benedetti, Baudelaire, Whitman… tal vez resulta extraño que alguien que escribe más cuentos que poemas sienta que la poesía le ha influido mucho, pero a mí me inspiran las imágenes tan poderosas que puede crear un poeta y la honestidad con la que desnuda su alma. Frente al lector, el poeta se muestra vulnerable, auténtico… “transparente”. Otro de mis poetas favoritos, que curiosamente no está catalogado como tal es Juan Rulfo, sus textos están llenos de belleza, introspección, sensibilidad y frases poderosas. Por otra parte, amo la manera en la que autores como Camus, Kafka, Dostoyevski y Knut Hamsun generan una tensión psicológica en sus personajes, la forma en que retratan el absurdo, la soledad, el sentido de la vida, las complejidades del mundo y de la condición humana, entre otros aspectos que te dejan reflexionando.
Obviamente, crecí leyendo a los escritores del “Boom latinoamericano” y a los de “la onda”, así que supongo que mucho de ellos está en mis cuentos. De hecho, el primer cuento con el que gané un concurso literario fue “Complot contra Pitufina” y está dedicado a Gustavo Sáinz y a Armando Ramírez.
En cuanto a Armando Ramírez, tuve el gusto de conocerlo y considero que algo que me dijo, influyó en mi manera de escribir: “Lo mejor que te puede pasar es que la gente crea que tus historias son reales y que hasta te vinculen con alguno de tus personajes”. Por eso en lugar de enojarme, sonrío cuando alguien me dice: “¡Qué horribles amistades tienes! O ¿Cuándo fue que te sucedió eso y qué pasó con la chica?
Por último, pero no menos importantes, otros de mis autores de cabecera son, Edgar Allan Poe y Stephen King, amo sus atmósferas y también me gustan porque tengo gustos bastante góticos.
- Todos te preguntan qué significa Tiana Levary, pero a mí me gustaría saber: ¿Qué libertad te da Tiana que Ilya Tatiana no se permite?
- En casa me decían “Tatis” pero siempre sentí que era un nombre que no iba conmigo. Soy una mujer alta y de carácter fuerte, así que si los demás tenían la necesidad de nombrarme con un diminutivo, decidí que fuera Tiana, o sea, le quité las primeras dos letras a mi nombre. Levary es un apellido compuesto en honor a mis abuelas: Leyto una y Ladrón de Guevara la otra. Ellas tenían grandes historias que relatar y no pudieron, así que mi seudónimo es un homenaje para ellas.
Ilya Tatiana se permite todo lo que cabe en sus convicciones, es una mujer libre, aunque con muchos valores y principios. Así que no hay nada que tema mostrar.
- Hablando sobre lo que ella escribe y de una de tus obras más recientes, Cuentos subversivos de niñas inadaptadas y una que otra retorcida, ¿Consideras que la inadaptación es un error de fábrica o una herramienta creativa?
- Es una bella pregunta. Tal vez la inadaptación es cuestión de genética conjugada con las circunstancias de la vida. Los “outsiders” nacemos medio extravagantes pero además la sociedad y el ambiente van consolidando nuestra forma de ser y de sentir. Tal vez al no encontrar nuestro lugar en el mundo empezamos a observarlo, a desmenuzarlo y a tratar de explicarlo de alguna manera por medio de la escritura, así que claro que la inadaptación también puede ser un disparador de la creatividad.
- Si una de tus “niñas inadaptadas” te encontrara hoy en una biblioteca y leyera lo que escribiste sobre ella, ¿te daría las gracias o te reclamaría? —risas— ¿Qué crees que pasaría en ese encuentro tan interesante?
- Depende del cuento. No sé si Fanny me reclamaría por hacerla hablar de las humillaciones que vivió o si me agradecería por la revancha del final.
Seguro que la chica del segundo cuento, me agradecería por hablar de un tema tan complicado como es la fobia social.
La tercera niña es mi abuela, ella me diría: “¡¿Por qué andas contando esas cosas a la gente?!, ¡Visionuda! ¡Puras vergüenzas contigo! Jajaja. Puros cuentos inventas…” Y sí, obviamente no es una biografía es una ficción a partir de un hecho real.
Perpetua tal vez me pediría que le haga un final más alegre en donde ella y su mamá por fin son felices y viven tranquilas.
- ¿Hay algún relato, poema, cuento o texto que hayas escrito que te haya hecho decir “esto es demasiado, no puedo publicarlo”? ¿O por el contrario, crees que a la literatura actual le falta atreverse a incomodar más u olvidarse de ciertos límites?
- Hacer buena literatura es incomodidad. Es tocar en lo más profundo de nuestras emociones, ideas, deseos y sensaciones, de tal forma que el lector pueda reconocerse en esas letras y decir: “yo me he sentido igual y no he sabido nombrarlo” o también consentir que se enoje con tus textos y los cuestione. Como escritor acceder al rechazo o al juicio es incómodo; pero el ser auténtico también puede generar un puente entre tú y lector, una conexión que permite entender qué es lo que nos hace humanos.
Creo que la buena literatura es brutalmente honesta, no busca agradar a nadie, ni siquiera busca capitalizar. Es una cuestión más profunda. Es estar dispuesto a lanzarse de cabeza al precipicio.
- Escribir sobre lo inadaptado es, en sí mismo, un acto de rebelión. Si tus relatos fueran una chispa incendiaria, ¿qué estructura social, ideología o prejuicio te gustaría ver arder después de que alguien termine de leer la última página de tu libro?
- La exclusión y la indiferencia. Me gustaría que la sociedad fuera más empática y tolerante con los grupos vulnerables, por ejemplo, con la gente que sufre algún padecimiento mental, discapacidad física, con gente que está en una condición de marginalidad. Sobre todo, en el caso de las infancias.
- Si pudiéramos entrar a la cotidianidad de Tiana, ¿qué cosa extraña o “inadaptada” encontraríamos como motor secreto de tus historias? ¿De dónde viene la inspiración?
- Creo que los inadaptados no notamos qué es lo que nos hace inadaptados porque no es algo que te propongas a ser. La mayoría de las veces son los demás los que te hacen notar que eres una persona “extraña”. Tal vez en mi trabajo no era muy “común” que me fuera a la hora de la comida a contemplar la zona arqueológica de Cuicuilco. Ahí, comulgando con la naturaleza, se me ocurrieron algunas historias y poemas. Pero la inspiración puede venir, incluso, al observar el mundo en cualquiera de sus escenarios, a la gente, al reflexionar sobre cualquier aspecto de la vida.
- ¿Qué viene para Tiana? ¿Estás trabajando en una nueva obra, tienes próximas presentaciones? Cuéntanos un poco sobre lo que le tienes preparado a las personas que disfrutan de una buena lectura.
- Estoy preparando por el momento una segunda edición de los “Cuentos subversivos de niñas inadaptadas y una que otra retorcida”, mi intención es agregar algunos cuentos que en ese momento quedaron fuera.
También tengo un proyecto que inicié hace tiempo y no he culminado que es una novela epistolar que narra la vida de mi abuela. Me gustaría hacer otro libro con mis cuentos de terror y hay dos novelas pendientes, una sobre la vida de Laura Méndez de Cuenca, escritora mexicana del siglo XIX, quien fue muy criticada y vapuleada por sus ideas liberales y su vida “fuera de las normas morales y sociales” de la época. Tengo otra novela pendiente que habla sobre violencia intrafamiliar, que para mí es la más urgente, debido a la poca atención que le ponen las autoridades al tema. Hay mucha propaganda de lo que se hace para apoyar a las mujeres pero en la práctica la ayuda es casi nula, pareciera que no están conscientes de que la violencia intrafamiliar es la antesala al feminicidio.
- ¿En dónde podemos encontrar tus obras? ¿En qué redes sociales podemos estar al tanto de tu actividad literaria?
- En Instagram estoy como Tiana Levary.
- ¿Qué consejo le darías a nuestros lectores que les gustaría comenzar a escribir pero no encuentran por dónde empezar?
- Que comiencen por llevar un diario o por cargar una libretita y una pluma para que anoten las ideas que se les vengan a la cabeza. La idea es que después las desarrollen. Que no piensen en impresionar a nadie o en quedar bien con los lectores, que disfruten el proceso creativo.
- Muchas gracias por compartirnos tus experiencias, opiniones y, sobre todo, tu tiempo, Tiana. Por cierto, bienvenida al equipo de la revista 13 de Abril. Hasta pronto.
Antes de despedirme, quiero agradecer a todas las personas que han leído mi trabajo durante estos cinco años que han pasado volando. Gracias, Sergio, llevo este proyecto en el corazón desde el 13 de abril del 2021. Que viva el arte y que vivan las letras.
Mario Eduardo Villalobos Orozco
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Doctorante en Finanzas por el CESCIJUC, Maestro en Finanzas por la Universidad del Valle de México; es Licenciado en Derecho y Licenciado en Economía, graduado con mención honorífica, por la Universidad Nacional Autónoma de México; además es músico egresado de la Escuela de Iniciación Artística de número 1 del Instituto Nacional de Bellas artes, autor del poemario Cartas a la Lluvia, y colaborador de la revista 13 de abril, desde abril de 2021.
Correo: mevo_vook@hotmail.com FB: Edward Wolvesville




