Te dijeron que no caminarías
sin las muletas miserables de la
abuela.
Te dijeron que se abriría
un abismo horripilante
en los instantes primeros
de tu libertad.
Te dijeron que tuvieras
harto miedo a la soledad,
acechante en tus maltrechos
pensamientos.
Te dijeron: el amor soy
yo, el único posible, el
único que mereces.
Te dijeron: si te hieren,
aquí estoy yo, hiero
pero te quiero…
a mi singular modo…
Tanto te dijeron que mira,
yo disfruto pleno el viento,
donde vuelan las palabras,
donde murmuran algunos
buenos momentos,
donde se pierden los
miedos entre sonidos
de follaje y entre otras
nuevas palabras
que, sin querer,
trajo el propio viento,
palabras que sanan,
palabras donde no
obra el tiempo.
Tanto te dijeron que,
de verdad,
cómo disfruto
tus alas extendidas
en el firmamento, mientras el sol
calienta tu alma,
mientras ostentas
la pericia de tu vuelo.
Te propongo otras palabras:
nieve
montaña
Familia
trabajo
madurez
y por qué no:
Homilía
Mauricio Del Real Navarro
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Zacatecas, Zacatecas, 1982. Doctor en Ciencias Sociales por el Colegio de México. Amante del estudio de los fenómenos sociales y su inclusión en el mundo literario. Poeta aficionado.




