Un Grimorio de luces cuelga del pino

Le beau est toujours bizarre

 Charles Baudelaire

El pulso de la jauría

Dicen que

los licántropos

al cifrarte

devoran

fragmentos de tu alma

Hilos ensangrentados

entre sus colmillos

ella

aún tibia

con olor a exilio

gimió vaho ennegrecido

de su herida

desvaneciéndose

en el apéndice del bosque

Desde entonces

su aúllido lunar

un conjuro

habita su carne

como un fuego sostenido

por un pulso indómito

en lobería

***

Un Grimorio de luces cuelga del pino

Que no se apague el día 

por la falta de euforia

del todo encendida

Que no ardan las sombras

como lenguas

que se miran

exorcisadas

sin llegar a su destino

Que el monstruo

que me habita

sólo sea

un ínfimo dolor

en el pecho

del hipocampo

cerca de la saudade

Sólo escribo

y quiero decir

que eres un éxtasis

matiz

brillo

un destello de lo inolvidable

***

El paroxismo de los búhos

Búhos que vigilan mi insomnio con sus ojos redondos,

me hablan de lo eterno en su vuelo callado.

Dolores Castro

Podríamos hablar de sexo dolorido

de orgasmos rubí

hasta que la luz de las pupilas

delinee la tierra

Un búho con sombrero de alas jade

se despliega

y nos contempla

debajo de las lámparas

y las finas almohadillas de los gatos

Podríamos hablar de coger

con el deseo voraz

oculto en su membrana

con la naturalidad

con que dos extraños se hablan

sin cruzar una mirada

Vanessa Carlos.

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Poeta y médico cirujano. Maestra en filosofía e historia de las ideas. Doctorante en Artes en teorías estéticas por la Universidad de Guanajuato.

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